El lenguaje de programación Zig ha adoptado una filosofía radicalmente diferente a la de C++ en lo que respecta a su biblioteca estándar: el minimalismo intencional. En lugar de acumular funcionalidades, Zig elimina activamente componentes que no cumplen criterios estrictos de inclusión, trasladándolos a paquetes mantenidos por la comunidad. Esto se facilita gracias a un gestor de paquetes integrado que permite acceder fácilmente a código de terceros. La idea central es que el coste de añadir una funcionalidad a la biblioteca estándar es finito, pero el coste de mantenerla a lo largo del tiempo es ilimitado.
C++ enfrenta un problema similar. Cada adición a la biblioteca estándar genera obligaciones perpetuas: mantenimiento constante por parte de los proveedores de compiladores, análisis de interacciones con futuras propuestas, enseñanza a los programadores, etc. Esta acumulación de complejidad crea una externalidad económica: quienes proponen nuevas funcionalidades se benefician de la
