Zhuangzi frente a la meritocracia: lo que el pensador chino revela sobre la ideología del esfuerzo

Fuentes: Zhuangzi and the case against meritocracy

La meritocracia sostiene que las diferencias sociales y económicas se justifican cuando reflejan el esfuerzo o el talento individual. Aunque el término lo acuñó Michael Young en la década de 1950, esta idea tiene un precedente antiguo y mucho más influyente: el confucianismo. La filósofa Christine Abigail L. Tan examina cómo los argumentos confucianos sobre la igualdad de oportunidad y la responsabilidad individual, articulados con especial claridad por Mencius, sirvieron durante siglos para legitimar la jerarquía social como consecuencia merecida del cultivo moral.

El ensayo, publicado en Aeon, argumenta que esa misma lógica —partimos iguales, por tanto las desigualdades son justas— sostiene hoy la meritocracia neoliberal. Confucio (c. 551–479 a.C.) vivió en una etapa de conflicto feudal en la dinastía Zhou y vio el desorden como un fallo moral prevenible mediante la educación. Para él y sus sucesores, todos los seres humanos poseen una capacidad moral básica y, mediante el aprendizaje y la disciplina, pueden ascender en la jerarquía. Si alguien no lo logra, la culpa es de su falta de esfuerzo, no del sistema.

Tan recurre al daoísta Zhuangzi para desmontar ese presupuesto. Frente a la confianza confuciana en la voluntad y el cultivo, Zhuangzi subraya los condicionantes ocultos que escapan al control individual: talento, temperamento, capacidades que no se eligen. La conclusión del artículo es que meritocracia y confucianismo comparten un error: confundir circunstancias heredadas con logros personales, y convertir esa confusión en justificación moral del orden social existente.