La prefectura de Yamanashi, en la región de Chūbu, ha anunciado la implementación de un sistema de cobro por los rescates de helicóptero en el monte Fuji, una medida diseñada para desincentivar el ascenso imprudente durante la temporada baja. Esta iniciativa, que entrará en vigor en septiembre de 2027, responde al aumento del turismo y a la frecuencia de accidentes entre excursionistas que ignoran las recomendaciones de seguridad. El objetivo es trasladar el coste de la seguridad a los usuarios, evitando que el gasto recaiga exclusivamente sobre las autoridades locales.
El modelo se inspira en la prefectura vecina de Saitama, que ya aplica una tarifa de 8.000 yenes (aproximadamente 45 euros) por cada cinco minutos de vuelo de rescate. En 2025, esta tarifa hizo que la factura media de cada operación superara los 640 euros. Según datos de la Oficina Nacional de Turismo (JNTO), entre 200.000 y 300.000 personas visitan los cuatro senderos principales del Fuji cada verano, aunque la temporada oficial de escalada corre de finales de junio a principios de septiembre. Fuera de estos meses, las estaciones superiores están cerradas y las condiciones meteorológicas son adversas, lo que aumenta el riesgo.
El gobernador de Yamanashi, Kotaro Nagasak, ha enfatizado la responsabilidad de los visitantes, recordando que los rescates ponen en peligro la vida de los equipos de emergencia. Para aplicar la medida, los excursionistas que deseen subir fuera de temporada deben presentar un formulario detallado de su plan de ascenso y equipo. Quienes no cumplan con este protocolo o desvién de la ruta podrían verse obligados a pagar la factura completa del rescate, mientras que los que sigan las normas podrían obtener tarifas reducidas o exenciones por mala suerte.
