El Xteink X4 es un lector de tinta electrónica de 4,7 pulgadas que cuesta 40 libras y cabe en cualquier bolsillo, una propuesta casi inaudita en un mercado dominado por dispositivos del tamaño de un libro de bolsillo. Glenister lo describe como ligero, con una pantalla nítida y un paso de páginas sin parpadeos, aunque con un firmware de serie muy básico que sale en chino por defecto y obliga a trastear para ponerlo en inglés.
La virtud principal del dispositivo no es el accesorio magnético para pegarlo al teléfono —que además se monta invertido en fundas MagSafe de terceros—, sino su tamaño y peso. Junto al lector se incluyen una tarjeta microSD de 16 GB, un adaptador y un anillo adhesivo MagSafe.
Donde el X4 realmente brilla es al instalar firmware alternativo, todo derivado del proyecto de código abierto CrossPoint. Destacan Papyrix, centrado en una tipografía cuidada con algoritmo de partición de líneas Knuth-Plass y soporte de escritura en vietnamita, tailandés, griego y árabe, e Inx, la opción más pulida según el autor, con pestañas, estadísticas de lectura, sincronización por Wi-Fi con Calibre y compatibilidad con KOReader. Existen además MicroSlate para escribir con teclado Bluetooth, TernOS con estética PalmOS y apps en Rust, y PlusPoint con soporte experimental para apps en JavaScript.
Frente a lectores de color como el Bigme B6 (125 libras) o el Kobo Clara Colour, el X4 sacrifica el color a cambio de una portabilidad que ningún rival ofrece: cabe en un bolsillo de pantalón y desaparece. Para Glenister, por 40 libras y con Inx o CrossPoint instalados, el X4 rinde por encima de lo esperable.
