El proyecto de código abierto Nitter, que durante años permitió a los usuarios leer publicaciones de X (antes Twitter) sin necesidad de iniciar sesión ni abrir la aplicación oficial, recibió el pasado 24 de agosto de 2026 una carta de cese y desista por parte de X Corp. que exige el cierre definitivo de todas sus instancias y del propio repositorio del proyecto.
Según un mensaje publicado en el sitio web oficial de Nitter, la instancia principal Nitter.net quedó desconectada de inmediato y el desarrollo del proyecto se detuvo temporalmente mientras su creador, el desarrollador conocido bajo el seudónimo Zedeus, busca asesoramiento legal. En declaraciones por correo electrónico a TechCrunch, Zedeus confirmó que otras instancias de Nitter —incluidas las que dan servicio a plataformas derivadas como XCancel— recibieron cartas con exigencias similares.
La misiva legal, a la que tuvo acceso TechCrunch, acusa a Nitter de un "uso ilegal y circunvención de la interfaz de programación de aplicaciones (API) de X y de los datos asociados". Según los abogados de la compañía, existiría evidencia de que Nitter realizó scraping de datos de X y accedió a cuentas y tokens de sesión en violación de las reglas de la plataforma. La carta invoca, entre otras, la Texas Harmful Access by Computer Act (§ 143.001 y § 33.02) y la Lanham Act (15 U.S.C. §§ 1114, 1125), y concedía a Nitter hasta las 17:00 horas EST del 25 de agosto para proceder al apagado.
No es la primera vez que X intenta acabar con Nitter. Ya en 2024, la instancia principal Nitter.net quedó fuera de servicio temporalmente tras la imposición por parte de X de nuevas restricciones a su API, lo que fue interpretado como parte de la ofensiva más amplia de Elon Musk contra los servicios de terceros. Tras aquella caída, quienes querían mantener una instancia de Nitter tuvieron que vincularla a una cuenta real de X para seguir funcionando. El proyecto, distribuido bajo licencia AGPLv3, logró sin embargo recuperarse y volvió a operar con relativa normalidad.
La diferencia es que ahora X ha pasado de la presión técnica a la vía legal, lo que según los analistas consultados podría resultar mucho más difícil de revertir. El movimiento se enmarca en una tendencia más amplia: Meta, por ejemplo, también ha llevado a los tribunales a múltiples empresas acusadas de scraping en sus plataformas, y la mayoría de las grandes redes sociales restringen hoy el uso de lectores de terceros, forzando a los usuarios a acceder a sus contenidos a través de las aplicaciones oficiales, donde pueden ser rastreados y recibir publicidad personalizada.
El funcionamiento de Nitter se basaba en obtener las publicaciones públicas de X y eliminar de ellas los anuncios, las cookies de seguimiento y el JavaScript, ofreciendo así una experiencia limpia, ligera y privada. El proyecto presumía de ser entre 10 y 15 veces más ligero que la web oficial, de cargar las cronologías entre dos y cuatro veces más rápido, y de permitir la navegación sin JavaScript ni rastreadores, algo especialmente relevante después de que Twitter eliminara en 2020 la opción de controlar si los datos del usuario se enviaban a los anunciantes.
Para los miles de usuarios que durante años utilizaron Nitter como vía de acceso discreta a X —los llamados lurkers, lectores silenciosos que no deseaban crear una cuenta— la consecuencia inmediata es perder una herramienta que les permitía seguir cuentas concretas sin ser rastreados. Las alternativas pasan, en la práctica, por abrir una cuenta en X, algo que precisamente la compañía parece buscar como objetivo final de esta presión legal.
Por el momento, el creador de Nitter ha evitado hacer comentarios públicos sobre el contenido específico de la carta y ha agradecido a la comunidad que durante siete años utilizó, alojó, empaquetó, donó y contribuyó al proyecto. El futuro del software permanece en suspenso a la espera del resultado del asesoramiento legal, en un episodio que vuelve a poner sobre la mesa el delicado equilibrio entre los derechos de las plataformas a proteger sus datos y el derecho de los usuarios a acceder a información pública sin renunciar a su privacidad.
