WIRED ha probado el cortacésped eléctrico Ego 1300 en una parcela de unas 2,5 acres (algo más de una hectárea) y concluye que el modelo es capaz de mantener ese tipo de superficie sin las molestias propias de una máquina de gasolina. El motor eléctrico ofrece par suficiente para hierba alta y húmeda, la batería intercambiable de 56 V reduce tiempos muertos y el ruido es muy inferior al de los motores de combustión, lo que permite cortar a cualquier hora sin molestar a vecinos. Entre los puntos fuertes destacan su chasis resistente, el ajuste centralizado de la altura de corte y la función de autopropulsión. Como contrapartida, el recogedor se llena con rapidez y la autonomía, aunque suficiente para el jardín de prueba, obliga a planificar la sesión cuando se superan los límites del paquete de baterías. La reseña incluye orientación de uso: para céspedes pequeños y medianos es una alternativa sólida y limpia; para extensiones mayores conviene contar con baterías adicionales. El contenido forma parte de una guía de mantenimiento del jardín sin combustibles fósiles publicada por WIRED.
