Una investigación de WIRED revela que una red de más de 400 aplicaciones y dominios conectados utiliza deepfakes para generar contenido sexualmente explícito, ocultándose bajo la apariencia de servicios cotidianos como tutorías de idiomas o coaches de ejercicio. Estas aplicaciones, operadas por desarrolladores chinos y la entidad registrada en Hong Kong KeLing Technology Limited, se distribuyen a través de anuncios publicitarios en Meta y las tiendas de aplicaciones de Apple y Google. Al descargarlas, los usuarios pueden acceder a una interfaz web oculta que permite crear imágenes y videos pornográficos a partir de fotos subidas, incluyendo escenas violentas como agresiones sexuales o amenazas con cuchillos. La red ha operado durante aproximadamente un año, registrando hasta 30 aplicaciones semanales, con un total de más de 350.000 descargas acumuladas. Apple eliminó 19 aplicaciones, incluyendo Viefur, tras descubrir que los desarrolladores cambiaban el contenido tras la aprobación inicial, mientras que Google retiró la mayoría de las apps antes de ser contactado por WIRED. La investigación destaca la falta de verificación de edad en estas plataformas y la violación de las políticas de las empresas tecnológicas, que no permiten contenido dañino de deepfakes.
