Wing Commander IV y el futuro del FMV que nunca terminó de llegar

Fuentes: Wing Commander IV and the FMV future that never quite was

Este ensayo recorre los años 1996-1997 como la cúspide más reconocible de los noventa: el autor termina el instituto, empieza la universidad en Houston y conoce a quien sería su esposa, todo mientras el final de la Guerra Fría alimentaba un optimismo general. En ese contexto, figuras del videojuego y del cine como Ken y Roberta Williams o Chris Roberts impulsaban la llamada "revolución Silliwood", una convergencia entre Hollywood y Silicon Valley que prometía unir películas y juegos en experiencias interactivas: actores famosos, rodajes con grandes presupuestos, efectos especiales y finales elegibles por el espectador. El videojuego que mejor encarna esa cima optimista es Wing Commander IV: The Price of Freedom, lanzado en 1996 como una superproducción de FMV con reparto profesional y narrativa cinematográfica. El texto, escrito en tono nostálgico y humorístico (renombra el juego como "The Price of Chris Roberts Having Full Creative Control"), sitúa la obra como máximo exponente de una tendencia que la industria no logró sostener, y abre la puerta a repasar por qué aquella promesa del cine interactivo se quedó a medias.