Microsoft celebra el quinto aniversario de Windows 11, un hito que coincide con la superación de la barrera de los 1.000 millones de usuarios instalados. Según datos de octubre, el sistema operativo mantiene una cuota de mercado del 72% frente al 28% de Windows 10, consolidando su dominio en los escritorios informáticos. Sin embargo, esta cifra positiva se atribuye principalmente a la finalización del soporte técnico regular de Windows 10 y a la estrategia de Microsoft de restringir las licencias a fabricantes OEM, más que a las ventajas intrínsecas del sistema.
El aniversario revela una plataforma que ha tardado cuatro años en igualar a su predecesora, a pesar de las críticas persistentes por problemas de fiabilidad, rendimiento y una interfaz inconsistente. La reputación de Windows ha caído a niveles similares a los de Windows 8, agravada por la introducción de la IA 'Microslop', que ha generado desconfianza entre los usuarios. Para abordar estos problemas, Microsoft ha implementado la iniciativa Windows K2, centrada en los pilares de rendimiento, estabilidad, diseño y comunidad. El nuevo jefe de Windows, Pavan Davuluri, ha confirmado un cambio cultural interno para mejorar la calidad del código y la experiencia de usuario.
La versión 26H2, el único lanzamiento mayor del año, ha consolidado mejoras incrementales como la simplificación de la instalación, la personalización de la barra de tareas y la eliminación de botones de Copilot en aplicaciones donde no son relevantes. Aunque no ha traído novedades revolucionarias, esta actualización valida la estrategia de Microsoft de compartir una rama de mantenimiento común para mejorar la estabilidad general de la plataforma.
