Windows 11 presenta un consumo de memoria elevado incluso tras una instalación limpia y sin aplicaciones de terceros en segundo plano: el sistema operativo utiliza más de 3 GB de RAM en el escritorio sin que el usuario realice ninguna acción. Las aplicaciones nativas agravan el problema. La aplicación «Tiempo» consume entre 400 y 600 MB al iniciarse y supera 1 GB al interactuar con ella. Microsoft Word, con un documento que incluya imágenes, añade entre 600 MB y 1 GB adicionales, y el reproductor de música de Windows suma entre 75 y 100 MB. Un PDF pesado ocupa otros 500 o 600 MB, mientras que Chrome con varias pestañas abiertas puede consumir entre 1,5 GB y 3 GB de RAM.
Con un uso básico —Word con un documento relativamente pesado, la app Tiempo abierta y música de fondo— el consumo total supera los 5 GB de RAM. En un equipo con 8 GB de memoria, esto deja menos de la mitad disponible para el resto de procesos, lo que puede provocar problemas de rendimiento en multitarea ligera. El artículo contrasta esta situación con distribuciones Linux y con macOS, donde configuraciones de 8 GB no generan estos inconvenientes.
Microsoft ha reconocido públicamente el problema de gestión de memoria y se ha comprometido a optimizar el sistema para que funcione mejor con 8 GB de RAM. Queda por ver si la compañía cumple ese objetivo, ya que las promesas previas en este ámbito siguen pendientes.
