El lanzamiento del MacBook Neo ha puesto en evidencia las carencias de optimización de Windows 11. Según MuyComputer, el sistema operativo de Microsoft puede llegar a consumir hasta el 70% de los 8 GB de RAM de los portátiles más económicos sin que el usuario ejecute tareas realmente exigentes.
El portátil de Apple, pese a unas especificaciones modestas sobre el papel, ha sorprendido por su nivel de rendimiento gracias a la optimización de macOS, capaz de cubrir las necesidades básicas de muchos usuarios. Fabricantes como Dell, presionados por la competencia, están lanzando equipos con 8 GB de RAM, una cifra que duplica el requisito mínimo de Windows 11 y que en teoría debería garantizar una buena experiencia de uso.
Los datos recogidos por el medio desmontan esa teoría: con 8 GB la multitarea mejora respecto a los 4 GB —umbral con el que Windows 11 funciona de forma deficiente—, pero la experiencia sigue sin ser óptima. Para lograr un rendimiento realmente fluido hacen falta 16 GB de RAM.
El artículo sitúa el cuello de botella en el software, no en el hardware: los fabricantes se ven obligados a montar Windows 11 en equipos donde el sistema exige más recursos de lo razonable. Microsoft ya tiene sobre la mesa el plan de mejora conocido como Windows K2, aunque su ejecución avanza con lentitud y no garantiza un cambio significativo a corto plazo.
