Una investigación publicada en The Astronomical Journal y liderada por Anastasia N. Morgan, de la Northern Arizona University, ha estudiado por primera vez con detalle los colores superficiales de objetos transneptunianos (TNO) de entre cinco y 80 kilómetros de diámetro combinando observaciones del telescopio espacial James Webb y del telescopio Hubble. El equipo comprobó que los llamados clásicos fríos, con órbitas de baja inclinación y baja excentricidad, mantienen una estrecha secuencia de colores y composiciones compatibles con materiales orgánicos y metanol en todo el intervalo de tamaños analizado, incluidos cuerpos de apenas unos cinco kilómetros. Los TNO dinámicamente excitados, en cambio, presentan una gama mucho más amplia de colores, asociada a superficies dominadas por hielo de agua, dióxido de carbono y materiales orgánicos.
La ausencia de diferencias sistemáticas entre cuerpos pequeños y grandes refuerza la hipótesis de que estos mundos conservan las propiedades heredadas de su formación, ya sea mediante el rápido colapso gravitatorio de nubes de pequeños guijarros impulsado por la inestabilidad de flujo del disco protoplanetario, y no de un procesamiento posterior por colisiones. Los autores también detectaron un caso singular: el TNO 2015 GK56 mostró una curva de luz de gran amplitud y un periodo de rotación de unas 16 horas, compatible con un probable binario de contacto formado por dos cuerpos unidos físicamente.
