En el restaurante Wattana Panich de Bangkok, una olla de 1,5 metros de diámetro mantiene en cocción continua, desde 1974, un caldo de fideos con carne conocido como neua tune. Tres generaciones de la familia Kaweenuntawong se han turnado para cuidar el fuego: el abuelo elaboró la base original, sus hijos continuaron la tarea y hoy Nattapong Kaweenuntawong, junto a su madre, sigue al frente del local.
El proceso exige una rutina estricta: durante el día el caldo hierve a fuego lento con ingredientes frescos —carne cocida durante siete horas, verduras y salsas—; al cerrar el restaurante, el líquido se cuela, se traslada a otra olla donde se lleva de nuevo a ebullición, se tapa y reposa entre cinco y seis horas. A la mañana siguiente vuelve a la olla grande y se reinicia el ciclo. La familia solo descansa cinco días al año, durante el Año Nuevo Lunar, periodo en el que el caldo se congela durante cuatro días y se descongela al quinto.
La familia afirma no seguir ninguna receta escrita: el punto exacto se determina probando el caldo de forma constante, una habilidad que definen como «instinto» heredado. Cada noche la olla se limpia a fondo para descartar la idea de que el recipiente lleve medio siglo sin lavar, aunque el líquido base se reutiliza de un día para otro, lo que enlaza todas las preparaciones desde 1974. Kaweenuntawong subraya que no consta ningún caso de intoxicación alimentaria связанный con el local.
El neua tune se ha convertido en una celebridad gastronómica: medios como The Wall Street Journal, NPR o Business Insider han publicado reportajes, y en redes sociales circulan vídeos de visitantes que prueban la sopa. El establecimiento, sin encanto especial en su decoración, presume de precios ajustados —unos 5,6 dólares por una ración— y se sitúa como parada obligada para el turismo gastronómico en Bangkok.
