El arqueólogo británico Warwick Rodwell ha resuelto el misterio de un sarcófago romano del siglo IV enterrado en la Abadía de Westminster, identificando a su ocupante como el abad anglosajón Ælfwig (993-1020) o su sucesor Wulfnoth. La investigación, basada en una datación por radiocarbono de una muestra ósea, sitúa la muerte del individuo entre los años 987 y 1052, confirmando que el sarcófago se reutilizó en la época tardía de la Inglaterra anglosajona, unos 700 años después de su uso original. Este hallazgo es notable por la rareza de la práctica: la reutilización de un sarcófago romano para un abad medieval no ha sido documentada en ningún otro caso. La pieza, que lleva una inscripción latina dedicada a Valerius Amandinus, fue descubierta por casualidad en 1820 y oficializada en 1869 durante obras de reforma. Rodwell propone que el cuerpo fue cubierto con cal y depositado en un ataúd de madera dentro del sarcófago, y sugiere que la presencia del abad en un monumento romano podría estar vinculada a una villa y cementerio cercano que aún no ha sido descubierto. La pieza está expuesta actualmente en las Queen’s Diamond Jubilee Galleries de la abadía.
