Un investigador ha documentado una vulnerabilidad crítica en la implementación propietaria de 802.11 de Broadcom, presente en sus SDK desde al menos 2010. Este fallo, que permite la ejecución remota de código sin autenticación, afecta a decenas de proveedores y cientos de productos de acceso inalámbrico a nivel mundial. La investigación, presentada en Hexacon en París, revela que Broadcom ha conocido del bug desde 2018, pero ha rechazado asignar un CVE o comunicar públicamente la corrección, lo que impidió que los fabricantes de equipos originales (OEM) aplicaran parches.
El exploit permite a los atacantes obtener una shell de root y robar las claves de red (PSK) de dispositivos como los BBOX 3V+ de Proximus, los Netgear CG3100 de VOO y los ASKEY TCG3000 de Orange. Según estimaciones del investigador, basadas en datos de proveedores de servicios de internet belgas, entre 850.000 y 1.758.000 dispositivos están afectados, con un 100% de probabilidad de que no hayan sido parcheados hasta la fecha. El autor ha proporcionado herramientas de identificación de dispositivos y una regla YARA para ayudar a documentar el alcance de la vulnerabilidad. Este caso ilustra la persistencia de la deuda técnica en infraestructuras de red y la falta de transparencia en la gestión de vulnerabilidades por parte de los fabricantes de hardware.
