Los votantes estadounidenses han rechazado en la reciente elección la visión de la oligarquía tecnológica, que prioriza la centralización del poder y el enriquecimiento personal sobre el bienestar público. Sam Altman, CEO de OpenAI, argumentó recientemente que el mundo debe aceptar ciertos males para el beneficio de la tecnología, una postura que la ciudadanía ha desechado. La elección ha marcado una ruptura con la administración de Donald Trump, cuyo segundo mandato se ha caracterizado por la colaboración de los directivos de Silicon Valley, quienes han utilizado su influencia para capturar el proceso político y obtener contratos gubernamentales millonarios. El texto critica la gestión de la administración actual, señalando la integración de algoritmos de IA en sistemas críticos, los recortes masivos en el servicio público y la expansión de mercados de apuestas y criptomonedas. Además, denuncia la instalación de figuras de la manosphere en cargos altos y el uso de vigilancia comercial para la deportación masiva. La crisis de costo de vida, impulsada por la guerra en Irán y las tarifas, ha exacerbado la desconfianza hacia el modelo de gobernanza actual, que los votantes en estados rojos, azules y púrpuras consideran corrupto y cruel.
