Veintipocos voluntarios se reunieron al amanecer en la playa de Calshot, cerca de Southampton, aprovechando una marea especialmente baja en el Solent para recolectar a mano semillas de Zostera marina, la fanerógama marina más común del Reino Unido. La jornada, organizada por Hampshire and Isle of Wight Wildlife Trust, forma parte de un proyecto de restauración de praderas submarinas, ecosistemas que el país ha perdido en más de un 90% durante el último siglo por enfermedades, alteraciones y contaminación.
Estas plantas marinas son las únicas angiospermas que completan su ciclo vital bajo el agua: florecen, polinizan y producen semilla sumergidas. Una superficie equivalente de fanerógamas absorbe hasta 35 veces más CO2 que un bosque tropical, además de fijar carbono, liberar oxígeno y servir de hábitat a miles de especies. Los recolectores, provistos de cubos blancos,localizan las espatas —vainas foliares más redondeadas y pálidas que el resto de la hojas— donde se alinean las semillas maduras; los voluntarios experimentados llenan los cubos en minutos, mientras que los recién llegados requieren algo más de entrenamiento para identificarlas al tacto.
Las semillas recolectadas se trasladan al Instituto de Ciencias Marinas de la Universidad de Portsmouth en Eastney, donde se introducen en tanques de agua marina para que las espatas se descompongan entre ocho y doce semanas y liberen los granos. Una vez separadas, las semillas se almacenan en tanques con agua de alta salinidad a entre 1 °C y 3 °C durante el invierno, y en primavera se vuelven a sembrar en otras zonas costeras para iniciar nuevas praderas submarinas.
