Visitantes se reúnen en el Prince Edward Point Bird Observatory en Milford, Ontario, para el evento “Starry Nights with Saw‑whets”, una actividad de observación de anillado de aves. Esta técnica científica consiste en colocar un pequeño anillo numerado en la pata de las aves para rastrear su movimiento, sus rutas migratorias y su esperanza de vida. Pese a las condiciones climáticas desfavorables —demasiado cálido para avistar búhos acollarados—, los voluntarios lograron capturar un ejemplar. El observatorio, junto con estaciones como Bruce Peninsula, recopila datos cruciales sobre migración aviar, poblaciones y conservación. Hasta julio de 2025, la base de datos del North American Bird Banding Program registra 85 millones de registros de anillado y 5,5 millones de encuentros con aves anilladas. Sin embargo, el presupuesto federal estadounidense de 2026 propone eliminar el Área de Misión de Ecosistemas, lo que pondría en riesgo la cooperación científica entre Canadá y Estados Unidos. De concretarse el recorte, Canadá perdería datos esenciales para estimaciones poblacionales, protección de hábitats y regulaciones de caza, advierten expertos de Birds Canada.
Voluntarios en Ontario preservan el arte científico del anillado de aves
