Una campaña de doxxing (exposición de datos privados) ha puesto en riesgo la identidad de la estudiante de la Universidad de Cornell que presenta una demanda por acoso sexual, mientras las plataformas X y Substack no actúan para detener el acoso. El caso, que involucra a siete miembros de una fraternidad, ha generado una ola de hostilidad en redes sociales que ha llevado a la identificación errónea de otras mujeres y a amenazas contra la demandante real. El abogado de la estudiante, Thomas Guiffra, ha advertido que su cliente está bajo asalto en redes sociales, mientras que su identidad sigue siendo conocida por los acusados y el tribunal. Aunque la ley de Nueva York permite la anonimidad en casos de violencia sexual, los defensores de los derechos de las víctimas señalan que la falta de protección en plataformas digitales está poniendo en peligro la seguridad de las supervivientes. Michael Tracey, autor de Substack, y Aidan Thompson, fundador de AF Post, han sido identificados como instigadores de la campaña, utilizando cuentas anónimas y datos de registros judiciales para localizar a la estudiante. X y Substack han sido criticadas por no moderar el contenido que difunde información privada sin consentimiento, a pesar de que sus términos de servicio prohíben el acoso y la revelación de datos personales. La situación ha generado debates sobre la ética periodística y la responsabilidad de las plataformas ante el acoso facilitado por tecnología.
