El panorama del video interactivo está experimentando una transformación significativa: la tradicional división entre videollamadas y streaming en vivo se está desvaneciendo. Durante años, estas dos áreas evolucionaron por separado. Las videollamadas, impulsadas por tecnologías como WebRTC, se centraban en la comunicación en tiempo real e interactiva entre un número limitado de participantes. Por otro lado, el streaming, utilizando protocolos como HLS, se enfocaba en la distribución de video a una audiencia masiva, aceptando una latencia considerable (retraso).
Sin embargo, la demanda de experiencias más interactivas en el streaming (como se ve en plataformas como Twitch) y la necesidad de escalar las videollamadas (con cientos o miles de participantes) han impulsado una convergencia. Esta convergencia crea un 'punto medio' donde se abren nuevas posibilidades. Por ejemplo, ahora es posible realizar llamadas de resultados empresariales donde los inversores pueden hacer preguntas
