Viajes organizados para ultrarricos: jets privados, suites a bordo y destinos remotos con todo incluido

Fuentes: Jet privado, hoteles de superlujo y destinos exóticos: los superricos también se apuntan a viajes organizados en grupo, pero a otro nivel

Un puñado de operadores de lujo llevan tres décadas organizando viajes en grupo para la élite ultrarrica, con jets privados o semiconvertidos, hoteles de cinco estrellas y destinos remotos a cambio de cifras de seis dígitos. Compañías como TCS World Travel, Abercrombie & Kent, National Geographic Expeditions, Aman y Four Seasons Private Jet Experience ofertan decenas de expediciones al año. TCS, por ejemplo, vuela con una aeronave de 52 plazas mientras opera también la experiencia Four Seasons en un jet privado de 48 butacas; Abercrombie & Kent utiliza aviones reconvertidos para 48-50 personas, además de jets más pequeños de 10-16 plazas, y National Geographic Expeditions emplea Boeing 757 para 75 viajeros.

A bordo acompañan a los pasajeros auxiliares, médicos, chefs, guías, expertos de expedición y fotógrafos. El origen de esta fórmula se sitúa en 1995, cuando TCS y el Museo Americano de Historia Natural organizaron uno de los primeros viajes grupales en avión comercial reconfigurado, inspirado en la novela de Julio Verne. Los precios actuales ilustran el segmento: los tours mundiales en jet privado de Four Seasons parten de unos 219.000 dólares por persona, y los circuitos de varias semanas de TCS con destinos como Machu Picchu, el Taj Mahal o Angkor Wat lo incluyen todo, desde los vuelos hasta el transporte terrestre.

Según Geoffrey Kent, fundador de Abercrombie & Kent, sus clientes son "ricos en dinero y pobres en tiempo". Para quienes rehúyen el formato grupal existen opciones más exclusivas como Aman Jet Expeditions (16 invitados en un Airbus A319 con coche y guía privados en cada parada), o firmas como Blue Parallel y Sienna Charles, que diseñan itinerarios privados con experiencias a medida como una visita privada a la Capilla Sixtina, trineos en Laponia o senderismo sobre el glaciar Perito Moreno. La Cámara Mundial del Comercio del Lujo señala que el acceso, y no la propiedad, se ha convertido en el nuevo distintivo del lujo.