El concepto de viajar no siempre implica recorrer grandes distancias. Como defiende el músico y escritor Derek Sivers, explorar el entorno cercano puede ser una fuente inagotable de sorpresas y aprendizaje. Se trata de una práctica que consiste en elegir un punto aleatorio en el mapa, subirse al coche y dejarse llevar por la intuición, sin un destino fijo. Esta forma de viajar, que el autor denomina «viajar donde estás», fomenta la creatividad, la conexión con la naturaleza y el disfrute del momento presente.
¿Por qué es relevante? Porque rompe con la idea de que solo los destinos lejanos ofrecen experiencias valiosas. En un radio de pocos kilómetros de casa pueden existir rincones que nunca hemos visitado: bosques, miradores, pequeños pueblos o instalaciones artísticas improvisadas. La clave está en la espontaneidad y en no planificar en exceso. El autor cuenta cómo, junto a su familia, suele salir sin rumbo fijo y, guiados por el clima o el estado de ánimo, terminan descubriendo lugares singulares en Suiza, como un sendero decorado con figuras de madera y muros de colores en medio de la nieve.
Para quienes deseen probarlo, se recomienda llevar comida y ropa adecuada, estar abiertos a lo inesperado y no frustrarse si no se encuentra «nada concreto»; el paseo en sí mismo ya es un premio. Con la práctica, uno aprende a identificar lo que realmente le gusta. Esta modalidad de turismo local no solo ahorra tiempo y dinero, sino que también reduce la huella ecológica y fortalece los vínculos familiares. Al final, como apunta Sivers, el lugar soñado puede estar más cerca de lo que imaginamos.
