Venice AI, plataforma de inteligencia artificial centrada en la privacidad del usuario, captó 65 millones de dólares en una ronda Serie A que la sitúa en una valoración de 1.000 millones de dólares, su primera financiación externa. La ronda fue liderada por Dragonfly y contó con la participación de Coinbase Ventures y North Island Ventures, entre otros.
La compañía, fundada hace dos años, aloja en sus propios centros de datos modelos de código abierto "sin censura" y redirige las consultas hacia modelos propietarios de OpenAI o Anthropic. Todo el input del usuario se cifra en el cliente y se enruta a través de un proxy externo sin almacenar datos en los sistemas de Venice AI. La empresa ofrece cifrado de extremo a extremo en algunos modelos mediante suscripción.
Actualmente, Venice AI registra más de 850.000 visitantes únicos en su web, supera los 3 millones de usuarios activos y procesa un promedio de 1,7 millones de llamadas a su API al día. Su fundador y CEO, Erik Voorhees, confirmó a TechCrunch que la empresa ya es rentable, con ingresos anualizados superiores a 70 millones de dólares.
Voorhees, defensor histórico de Bitcoin y fundador de Satoshi Dice y ShapeShift, enmarca el servicio como una "herramienta neutral" y defiende que vigilar constantemente a los usuarios resulta "más peligroso" que permitir preguntas controvertidas. Venice AI también lanzó en enero el token VVV, si bien solo alrededor del 8% de sus usuarios paga con criptomonedas. La nueva inyección de capital se destinará a la compra de GPUs y a la construcción de centros de datos propios para reducir costes.
