Venezuela declaró emergencia nacional tras dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el norte del país el miércoles con apenas 39 segundos de diferencia, un fenómeno excepcional conocido como doblete sísmico. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), ambos epicentros se localizaron al noroeste de Yumare, cerca de Morón y a unos 160 kilómetros al oeste de Caracas, con hipocentros a 20,3 y 10 kilómetros de profundidad. Los temblores se sintieron en buena parte del norte de Venezuela y en varios países del Caribe.
Expertos como Mark Allen, profesor de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Durham, explican que el primer sismo probablemente rompió un segmento de falla y transfirió la tensión acumulada a otra falla cercana, que se rompió casi de inmediato y desencadenó el segundo terremoto. La secuencia se produjo en el límite entre las placas Sudamericana y del Caribe, un contexto de movimiento lateral similar al de la falla de San Andrés, en California, que favorece los sismos de tipo strike-slip. Estos movimientos, al originarse a escasa profundidad, liberan energía muy cerca de la superficie y multiplican el riesgo de daños.
El USGS advierte de que, tras sismos de esta magnitud, la actividad puede prolongarse durante días o semanas, con posibilidad de réplicas fuertes, especialmente en Caracas, una zona sísmicamente activa. El balance oficial preliminar sitúa los fallecidos en al menos 164 y los heridos cerca de 1.000, aunque la agencia estadounidense estima que la cifra final podría oscilar entre 10.000 y 100.000, dependiendo de factores como la calidad de las construcciones y la densidad de población.
