«Vendrán lluvias suaves»: el cuento póstumo de Bradbury

Fuentes: There Will Come Soft Rains by Ray Bradbury

«Vendrán lluvias suaves» (título original: There Will Come Soft Rains), relato de Ray Bradbury publicado por primera vez en 1950 en la revista Collier's e incluido al año siguiente en la antología The Martian Chronicles, ofrece una de las parábolas más célebres de la ciencia ficción del siglo XX. La acción se sitúa en Allendale, California, el 4 de agosto de 2026, en una ciudad completamente arrasada por una guerra nuclear. La única estructura que sigue en pie es una casa inteligente totalmente automatizada, que continúa su rutina doméstica —despertar, servir desayunos, limpiar, regar el jardín— sin habitantes humanos. A lo largo del día, el sistema recita la fecha, activa electrodomésticos, instala mesas de bridge para jugar en el patio y proyecta películas infantiles en el cuarto de los niños, ya desaparecidos. La sombra calcinada de una familia (padre, madre, dos hijos y una pelota) se conserva en la fachada occidental, único testigo del fin de la humanidad. Por la tarde, la voz automatizada recita en voz alta el poema homónimo de Sara Teasdale, cuya última estrofa —«nadie sabrá de la guerra, a nadie importará que la humanidad haya perecido»— articula el sentido del texto: la naturaleza proseguirá su ciclo ajena a la autodestrucción humana. Por la noche, la caída de una rama provoca un incendio. La casa intenta sofocarlo activando aspersores y vertiendo productos químicos, pero las llamas inutilizan el cerebro del ático. La estructura colapsa y, entre los escombros, una última voz repite en un bucle infinito: «Hoy es 5 de agosto de 2026». Bradbury escribió el relato como denuncia del armamentismo nuclear en plena Guerra Fría y como advertencia sobre la fragilidad de la civilización; el cuento sigue siendo lectura obligada en la educación secundaria y se estudia por su estilo impresionista, su estructura cíclica y su capacidad de sintetizar la apocalipsis en un escenario doméstico.