Vecinos del Casco Antiguo de Badajoz declaran la guerra a las palomas: excrementos, goteras y un plan municipal que no llega

Fuentes: Los vecinos del Casco Antiguo de Badajoz declaran la guerra a las palomas: excrementos, goteras y un plan municipal que no llega

Los vecinos del Casco Antiguo de Badajoz llevan meses denunciando una plaga de palomas que inunda aceras, fachadas y balcones de excrementos, deteriora tejados y despierta a los residentes desde las cinco de la mañana con un arrullo que alcanza entre 40 y 70 dB. En la calle Bravo Murillo y zonas próximas, residentes como Josefa González friegan sus portales cada dos días y han probado lejía y desengrasantes para limpiar las deposiciones; otros, como María García y Aureliano Gómez, han tenido que llamar a un albañil porque los nidos han movido tejas y provocado goteras. Armando González Sama, que canaliza las reclamaciones ante el Ayuntamiento, explica que, tras meses de quejas, los operarios de FCC hicieron una limpieza con máquinas especiales que duró apenas unas horas y que, aunque les confirmaron la instalación de jaulas de captura, la mejoría es nula.

El problema se concentra en tres edificios vacíos que funcionan como palomares —uno vendido por el Obispado, el antiguo refugio de Cáritas y un inmueble municipal pendiente de un proyecto de vivienda—, donde las aves anidan entre máquinas de aire acondicionado y dejan cadáveres visibles desde los balcones. El pleno municipal aprobó en junio, a propuesta de Vox, un plan de gestión y control de la población de palomas que el Ayuntamiento debía presentar en dos meses y sigue sin estar listo, pese a que en nueve meses se han capturado 1.100 aves. El guano no es solo un problema estético: contiene esporas causantes de psitacosis, histoplasmosis, criptococosis y salmonelosis, y su ácido úrico y fosfórico corroe la piedra caliza del casco histórico. Ciudades como Zaragoza, Valencia, Bilbao, San Sebastián, Vitoria, Madrid —que usa águilas y halcones contra las palomas— y Mallorca, donde se declaró una emergencia cinegética, afrontan situaciones similares, con multas de hasta 3.000 euros por alimentar a estas aves.