Vecinos de Buam-dong, en el norte de Seúl, han denunciado que el Museo Whanki, dedicado al pintor abstracto Kim Whanki, inyectó herbicidas en un árbol de ginkgo de más de 100 años para dañar su pared exterior. La comunidad, que considera al árbol un símbolo de la localidad, sospechó de un ataque cuando observó agujas de plástico blanco y hojas secas en el suelo. Tras revisar grabaciones de seguridad, los residentes identificaron a dos hombres con guantes blancos y un taladro instalando los dispositivos. El museo, que alegó que las raíces del árbol estaban dañando su muro, envió cartas a más de 40 propietarios sin respuesta y, según los vecinos, procedió a la inyección de químicos. Un arbólogo ha estimado que el árbol está al 90% de su muerte. Aunque el museo no ha confirmado ni negado la acción, un empleado admitió la intervención ante la policía. Los residentes han presentado una denuncia contra el director del museo y han organizado rituales de oración y una petición para que los ciudadanos sean guardianes de los árboles urbanos. El caso ha unido a la comunidad local en una lucha por preservar un símbolo natural en medio de un conflicto con una institución cultural.
