Valve ha responsabilizado a los fabricantes de memoria RAM y SSD del elevado precio de su nueva Steam Machine, fijada en 1.039 euros para la versión con 16 GB de RAM y 512 GB de almacenamiento, y en 1.359 euros para la de 2 TB. Según recoge Kotaku a partir del análisis de Gamer Nexus, un empleado de Valve confesó que la compañía no logró cerrar contratos estables con proveedores de memoria: cada mes reciben un precio y una cantidad fija, sin posibilidad de negociación, y si rechazan la oferta no obtienen más respuestas.
La situación responde al colapso del mercado de componentes de consumo, absorbido por la industria de la inteligencia artificial, que ha disparado los precios de la memoria DDR5 y los SSD NAND. Valve, que no es un actor relevante en hardware a gran escala —a diferencia de Apple o Samsung—, no tiene volumen de pedidos suficiente para negociar condiciones ventajosas. La máquina analizada incorpora un único módulo de 16 GB, aunque la placa admite un segundo, lo que sugiere configuraciones futuras más accesibles.
Fuentes cercanas a la empresa indican que el precio original estimado oscilaba entre 800 y 900 euros, en línea con la Steam Deck antes de sus sucesivas subidas. La Steam Machine se lanzó en el peor momento del ciclo de memoria, tras un anuncio realizado en noviembre, y Valve no pudo replantear el proyecto sin asumir pérdidas mayores.
