El formulario de registro de Pangram, una herramienta de detección de texto generado por inteligencia artificial, valida las direcciones de correo electrónico mediante un método tan inusual como contraproducente: enviar spam a la dirección introducida. Al rellenar el campo de email y enviar la solicitud, el usuario recibe poco después un mensaje desde dominios rotativos como sifgoldenshine.com, classmerge.com o strategycrit.com, firmados por remitentes como 'Winwin Insights' y con asuntos como 'Fact of the day: Magnetic'. El contenido del mensaje es irrelevante, texto extraído de artículos sobre magnetismo, lo que confirma que no se trata de correo transaccional alguno.
Lo más revelador son las cabeceras y los registros SMTP que el autor capturó. El servicio rota entre decenas de dominios emisores y servidores de envío; cuando un servidor de destino bloquea una IP por estar listada en listas negras como Spamrats o Barracuda Central, el sistema lo detecta y reintenta de inmediato desde otro servidor distinto, hasta lograr que el mensaje pase el filtro. Este comportamiento es característico de una infraestructura de spam profesional, no de un servicio legítimo de verificación.
Paradójicamente, el método falla en ambos escenarios posibles: si el correo llega a la bandeja de entrada, Pangram ha enviado spam a una dirección que aún no ha confirmado su propiedad; y si el sistema de filtrado del destinatario lo rechaza, la validación se interpreta como fallida aunque la dirección exista y funcione correctamente. El autor especula con que detrás de esta arquitectura podría haber un servicio SaaS de validación de correo, o incluso un agente de inteligencia artificial que habría desarrollado esta solución de forma autónoma.
