Valencia enfrenta una preocupante situación en su emblemática tradición horchatera, marcada por cierres y cambios que reflejan transformaciones más amplias en la ciudad. El reciente cierre de la horchatería Vida, un popular punto de encuentro en la huerta valenciana, ha alertado sobre la falta de relevo generacional y la dificultad para mantener negocios con identidad propia. Anteriormente, la horchatería El Siglo, un establecimiento centenario, cerró tras la supresión de las rentas antiguas, evidenciando el impacto de factores económicos en el patrimonio comercial. Actualmente, la horchatería Santa Catalina, la más antigua de la ciudad, ha generado controversia al adoptar vasos de cartón en lugar de tazas tradicionales, un cambio que algunos interpretan como una señal de adaptación a un turismo masivo y una pérdida de autenticidad. Estos sucesos, más allá de la mera desaparición de negocios, se consideran un termómetro de los cambios sociales, económicos y culturales que afectan a Valencia, poniendo en riesgo su carácter distintivo y su legado histórico.
