La Policía Nacional ha desplegado un dispositivo de 1.700 agentes en la Plaza del Ayuntamiento de València para custodiar la acampada de vivienda y la procesión cívica del 9 d'Octubre. Esta medida responde a las amenazas emitidas por organizaciones ultra, que convocaron una concentración el jueves con la intención de interrumpir los actos festivos. El objetivo es separar a los asistentes a la procesión, que arrancará a las 11:00 horas con la bajada de la Senyera, del núcleo de la protesta, creando un cordón de seguridad en un espacio limitado. La Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana ha reforzado la seguridad para garantizar la convivencia entre los actos oficiales y las protestas. Pilar Bernabé, delegada del Gobierno, justificó el aumento de personal, pasando de los 1.200 agentes previstos inicialmente, asegurando que el 9 d'Octubre sea la fiesta de todos los valencianos. El Ayuntamiento de València, administración competente, ha decidido continuar celebrando los actos en el espacio ocupado por la acampada, cuyos integrantes han mostrado disposición a concitar actividades. Por el contrario, el consistorio suspendió la mascletà prevista para el día de la Comunitat Valenciana debido a la ocupación del espacio, una decisión que ha generado malestar entre algunos asistentes.
