Este artículo explora la paradoja de la utopía, un mundo donde la escasez es eliminada y las necesidades básicas como alimento, vivienda, atención médica y educación están disponibles para todos sin esfuerzo. Inspirado en el poema medieval 'La Tierra de Cockaigne' y el libro 'Deep Utopia' de Nick Bostrom, el autor, Paul Bloom, plantea la pregunta de cómo sería un mundo sin lucha ni privación.
Si bien la idea de una utopía es inherentemente atractiva, especialmente considerando el sufrimiento que existe en el mundo actual, el artículo plantea una preocupación común: ¿qué pasaría si eliminamos la lucha? ¿No nos llevaría al aburrimiento y a la falta de propósito? La idea tradicional es que la adversidad y el esfuerzo son esenciales para una vida significativa. Sin embargo, Bloom argumenta que este problema podría no ser tan grave como parece.
El autor sugiere que muchos de los desafíos que enfrentamos en la vida provienen de nuestras interacciones con otras personas, y estos desafíos persistirían incluso en un mundo post-escasez. La competencia, la comparación social y el deseo de superarse a los demás son inherentes a la naturaleza humana y no desaparecerían con la abundancia material. El artículo ilustra esto con la anécdota de un profesor que, a pesar de tener un trabajo estable y prestigioso, se sintió frustrado por no haber sido ascendido a una posición superior, demostrando cómo el estatus y el reconocimiento social son importantes, incluso cuando los beneficios materiales son mínimos.
Bloom introduce el concepto de 'bienes posicionales': aquellos cuya utilidad depende de su escasez y de la posición relativa que otorgan a quien los posee. Un título universitario de Harvard, un Rolex o una obra de arte original pierden valor si se vuelven comunes. Incluso el dinero, argumenta, es un bien posicional, ya que su valor reside en la comparación con los ingresos de los demás. Incluso en un futuro sin dinero, como el universo de Star Trek, donde la escasez es teórica, la jerarquía y la competencia por el estatus (ser capitán de una nave espacial, ser un científico reconocido) seguirían existiendo, generando tanto placer como frustración. En resumen, Bloom argumenta que, aunque la utopía material podría eliminar el sufrimiento causado por la escasez, no eliminará el sufrimiento inherente a la condición humana, como la comparación social y el deseo de reconocimiento.
