Seis universidades públicas de Madrid han organizado una marcha el 4 de noviembre para denunciar la reducción de plazas en la educación pública y la supuesta infrafinanciación atribuida a la política de privatización. La protesta, que recorre la calle Ferraz y la Génova, critica a los gobiernos de Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida por presionar a los estudiantes a pagar matrículas superiores a los 1.000 euros. Los manifestantes, que incluyen docentes y estudiantes de la Universidad Complutense, argumentan que la merma de recursos afecta negativamente a la calidad educativa y al acceso a la formación profesional. Aunque inicialmente se planeaba iniciar la marcha frente a la sede del PSOE, el Gobierno desvió el recorrido para evitar conflictos. Los sindicatos CCOO y la representación universitaria han señalado que el cambio de ubicación fue arbitrario, aunque fuentes oficiales matizan que el punto de inicio se estableció con antelación para ordenar el flujo. La protesta coincide con la primera huelga general en más de una década y se suma a las semanas de paralización docente en colegios e institutos madrileños. Los asistentes, que incluyen a estudiantes de centros privados como la Universidad de Nebrija, han exigido un modelo educativo público y gratuito, criticando la falta de personal docente y las altas ratios de estudiantes por aula.
