Un profesor de historia en Johns Hopkins observa con escepticismo la construcción de un nuevo y costoso centro para estudiantes, el SNF Agora Institute, financiado con una donación de 150 millones de dólares y cuyo costo final probablemente supere esa cifra. La edificación, diseñada por Renzo Piano, simboliza una arquitectura globalizada y carente de identidad, contrastando con la tradición de la universidad como pionera en la investigación académica. La inauguración se acompaña de una campaña de marketing con gorros promocionales y discursos llenos de clichés. El profesor critica la desconexión entre la ostentosa construcción y la falta de espacio en las aulas, así como la presencia de un administrador de capital privado en el consejo de administración y la contratación de funcionarios encargados de disciplinar a estudiantes manifestantes. La universidad, en su 150 aniversario, parece priorizar la imagen y la expansión sobre las necesidades académicas y la responsabilidad financiera, reemplazando incluso un antiguo centro de artes con una estructura aún más grande y costosa, dejando preguntas sobre el destino de los materiales de construcción anteriores.
