Investigadores de la firma de seguridad ESET han descubierto que el sistema Secure Boot, el estándar creado por Microsoft para proteger los dispositivos frente a infecciones de firmware, ha sido sencillo de vulnerar durante 13 de los 14 años de su existencia. La clave está en once imágenes de firmware conocidas como shims, intermediarios que Microsoft diseñó para extender Secure Boot a dispositivos con Linux y software de utilidades, que nunca fueron revocadas aunque se sabía que eran defectuosas desde al menos 2013.
El fallo se debe a que Microsoft, responsable de firmar esos shims, no los revocó una vez se detectaron vulnerabilidades en ellos, por lo que cualquier atacante con acceso físico al dispositivo puede usar una copia de un shim antiguo para saltarse la protección UEFI e instalar firmware malicioso persistente. El mecanismo permite ejecutar código en fases tempranas del arranque, capaz de sobrevivir a reinstalaciones del sistema operativo o al reemplazo del disco duro, tanto en equipos Windows como Linux.
El investigador de ESET Martin Smolár explicó que el problema no reside en una vulnerabilidad nueva, sino en la ausencia de revocación de binarios viejos pero todavía confiables. Secure Boot se introdujo en 2012 para frenar la proliferación de bootkits, un tipo de malware cuyo alcance quedó demostrado con casos documentados como LoJax (2018), MosaicRegressor (2020), CosmicStrand (2022) y BlackLotus (2023).
