Una tormenta solar desvió la señal GPS hasta 10 metros en parte de EEUU

Fuentes: Una tormenta solar desvió la señal GPS hasta 10 metros en parte de EEUU, sciencealert.com

Una tormenta geomagnética sin precedentes para latitudes medias desvió la señal GPS hasta 10 metros en amplias zonas de Estados Unidos. Así lo revela un nuevo estudio dirigido por el físico espacial Endawoke Yizengaw, de la Corporación Aerospace de EEUU, publicado en Geophysical Research Letters. El trabajo, difundido también por Xataka, reconstruye lo ocurrido durante los eventos solares de noviembre de 2025 y advierte de que el alcance de las alteraciones fue mayor de lo previsto.

Las eyecciones de masa coronal que golpearon la magnetosfera terrestre aquel mes generaron auroras visibles en latitudes inusualmente bajas. Pero, según el equipo de Yizengaw, las consecuencias tecnológicas fueron igualmente extraordinarias: se detectaron perturbaciones ionosféricas de costa a costa sobre el territorio continental estadounidense, un fenómeno que los científicos no habían documentado antes a esa escala.

La causa hay que buscarla en la ionosfera, la capa atmosférica que las señales GPS deben atravesar antes de llegar a los receptores. Durante una tormenta geomagnética, las partículas energéticas que penetran en esa región alteran la densidad de electrones y generan un fenómeno conocido como scintillation, en el que la señal fluctúa rápidamente de intensidad. El resultado es un error en el cálculo de posición. Lo habitual es que estos efectos se concentren cerca del ecuador y de las regiones polares; sin embargo, los investigadores hallaron perturbaciones intensas en una franja anómalamente extensa situada aproximadamente entre los 80 y 120 grados de longitud oeste, que afectó de manera simultánea a lo largo de miles de kilómetros.

Diez metros pueden parecer pocos, pero en términos prácticos son muchos. Para un usuario con el móvil en el coche, supone aparecer momentáneamente en la calle equivocada. El problema se agrava porque el GNSS se ha convertido en la columna vertebral de sistemas que exigen mucha más precisión: agricultura automatizada, maquinaria guiada por satélite, transporte y vehículos autónomos. Los propios autores subrayan que desviaciones de uno o dos metros ya resultan problemáticas para estas aplicaciones.

La tormenta de noviembre de 2025 no fue la primera en causar daños económicos. La de mayo de 2024, según los datos recogidos por Xataka, golpeó directamente a agricultores estadounidenses que dependían de navegación de precisión y dejó pérdidas estimadas en torno a 500 millones de dólares. La diferencia esta vez fue, en buena medida, una cuestión de calendario: la perturbación llegó fuera de la parte crítica de la temporada agrícola, lo que amortiguó su impacto. De haberse producido en otro momento, advierten los investigadores, las consecuencias habrían sido mucho mayores.

El contraste con décadas anteriores resulta ilustrativo. En los años noventa, la llamada Selective Availability degradaba deliberadamente la señal GPS civil con errores de hasta 100 metros. Bill Clinton ordenó desactivarla en mayo de 2000 y la precisión mejoró aproximadamente diez veces, abriendo la puerta a la navegación y a las aplicaciones comerciales actuales. La paradoja es que esa misma ganancia de precisión ha hecho que las sociedades modernas sean más vulnerables a perturbaciones que antes habrían sido insignificantes.

Existen tecnologías de corrección, como el sistema RTK, capaces de mitigar parte de los errores, pero requieren una señal base fiable para funcionar. Y aquí está el riesgo de fondo: según estimaciones de la Agencia Espacial Europea recogidas por Xataka, alrededor del 10% del PIB europeo está habilitado de alguna manera por el GNSS. Cualquier perturbación sostenida puede traducirse en trastornos serios para sectores enteros.

El estudio de Yizengaw y sus colegas insiste en la necesidad de mejorar los modelos predictivos del clima espacial. Las eyecciones solares son un fenómeno conocido, pero su capacidad de alterar la ionosfera sobre latitudes medias a esa escala no lo era. Los investigadores piden observaciones coordinadas y modelos basados en física para anticipar futuros episodios y reducir el impacto sobre las aplicaciones que dependen de señales de radio.

De momento, la tormenta de noviembre de 2025 deja una advertencia clara: el GPS es una infraestructura invisible pero crítica, y el Sol, de vez en cuando, recuerda que también tiene voto en su funcionamiento.