El ingeniero Kevin Tang ha diseñado una tarjeta de presentación que no es de papel: es una placa de circuito del tamaño de una tarjeta de crédito, con una antena NFC enrollada siete veces en el borde y un chip NXP NTAG I²C Plus soldado en la parte trasera. Al acercarla a un teléfono compatible, la tarjeta abre automáticamente la web del autor y enciende un LED rojo colocado en la cola de un Charizard impreso en la cara frontal. No lleva pila ni batería: el LED se alimenta exclusivamente de la energía de radiofrecuencia de 13,56 MHz que emite el móvil durante la lectura, la misma que utiliza el chip NFC para funcionar.
El artículo explica el principio físico detrás del invento: una etiqueta NFC pasiva no transmite señal propia, sino que modula la absorción del campo del teléfono para reflejar la información. Tang aprovecha el pin de energía cosechada del chip, que según el datasheet de NXP puede entregar unos 5 mA a 2 V, suficiente para iluminar un LED. El diseño íntegro se generó mediante la API de Python de KiCad, incluyendo la bobina, las pistas y la tipografía. El reverso imita la hoja de especificaciones de un componente electrónico, con las matemáticas de resonancia impresas y dos puntos de prueba accesibles. JLCPCB fabricó y ensambló diez unidades por unos 75 dólares.
El principal obstáculo surgió al intentar escribir la URL en el chip: las aplicaciones de NFC para iPhone, como NFC Tools, usan el sistema NDEF de alto nivel y rechazan el chip en blanco, mientras que su segundo teléfono, un Android prepago, carecía del hardware NFC. La solución fue programar una pequeña app en Swift con Core NFC que envía comandos de memoria nativos directamente al chip, lo que permitió grabar el enlace y encender el LED en cada toque.
