Granada vive desde el sábado 15 de agosto una intensa serie sísmica que ha alterado la vida cotidiana de la capital y su área metropolitana. Esa madrugada, un terremoto de magnitud 5 con epicentro en Alhendín despertó a más de medio millón de personas, se percibió en Sevilla, el Levante y Madrid, y obligó al 112 a recibir más de 200 llamadas. La Junta de Andalucía activó la fase de emergencia del Plan ante Riesgo Sísmico. En las nueve horas siguientes se registraron trece temblores más.
El episodio se recrudeció el martes 18, cuando un seísmo de magnitud 4,8 con epicentro en Gójar sacudió la mañana y, apenas cuatro minutos después, otro de 4,0 golpeó Ogíjares. Les siguieron movimientos de 3,9 en Churriana de la Vega, 4,2 en Alhendín y 4,0 de nuevo en Ogíjares, con al menos quince réplicas adicionales en las horas siguientes, cinco de ellas muy fuertes.
Como medida preventiva, se cerraron edificios oficiales y se evacuaron centros comerciales y grandes superficies. Más de mil personas han sido desplazadas por riesgo estructural, hay al menos tres heridos leves y la Alhambra no presenta daños. Emergencias 112 Andalucía ha gestionado 1.871 incidencias y más de 600 vecinos han tenido que abandonar sus viviendas, con daños materiales que afectan también a edificaciones recientes.
El principal problema, según el vicepresidente Antonio Sanz, es la incertidumbre: no se puede determinar si la serie continuará. Miles de personas duermen con ropa preparada o pasan la noche en tiendas de campaña en parques y descampados, contraviniendo las recomendaciones de Protección Civil.
