La startup Xona Space Systems ha demostrado que su satélite Pulsar-0, en órbita baja, puede transmitir señales de posicionamiento que se reciben dentro de edificios, un escenario donde el GPS convencional se debilita o desaparece. La constelación Pulsar se sitúa a unos 1.080 kilómetros de altitud, frente a los 20.200 kilómetros del GPS, lo que permite que la señal llegue con más potencia y aproveche variaciones Doppler para mejorar el cálculo. En un ensayo interno, una antena en el interior de un edificio registró mediciones del satélite durante su paso y obtuvo hasta 38,7 metros de error horizontal, con registros seleccionados entre 0,6 y 3 metros. En paralelo, receptores GPS no lograron captar señal en la prueba principal. Xona ya cuenta con una fábrica en California, satélites encargados a Aerospacelab y un primer lote de seis naves de producción previsto para octubre de 2026, con el que se ofrecerá cobertura intermitente a clientes de sincronización horaria. Para navegación fluida bajo techo aún se necesitan múltiples satélites visibles a la vez, una constelación desplegada y receptores compatibles, por lo que la tecnología no sustituirá al GPS a corto plazo, pero ya aporta una prueba de concepto.
