El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) de Estados Unidos ha logrado transmitir fotones entrelazados a lo largo de 62 kilómetros de cable de fibra óptica convencional, instalado en postes de la calle entre sus instalaciones y la Universidad de Maryland, sin perder el entrelazamiento cuántico. El experimento, publicado en la Journal of Optical Communications and Networking, supone el test más exigente realizado hasta ahora en un entorno real, con el cableado expuesto al viento, las variaciones de temperatura y el ruido propio de un espacio abierto.
La investigadora del NIST Yicheng Shi ha afirmado que el resultado sorprendió al equipo, ya que el entrelazamiento se mantuvo pese a las condiciones adversas. La clave estuvo en el láser de referencia empleado para corregir la desviación de los fotones, una estrategia que el test valida para escenarios de uso reales. Aunque la distancia no bate récords, el avance acerca el despliegue de redes cuánticas con cobertura global e inherentemente seguras, dado que cualquier intento de interceptar la comunicación rompe el entrelazamiento.
Quedan retos pendientes: la velocidad de transmisión osciló entre 200 y 1.500 fotones entrelazados por segundo, por debajo de lo necesario para un despliegue operativo, y los propios investigadores reconocen que hacen falta algoritmos de software más eficientes. A pesar de ello, los progresos de la última década invitan a mirar el horizonte de las redes cuánticas con optimismo.
