Una pareja que adquirió una vivienda en Borriol (Castellón) descubrió el 3 de agosto una plantación interior de marihuana oculta bajo el césped artificial y tras una escotilla. El Equipo Roca de la Comandancia de la Guardia Civil confirmó que la sala estaba altamente acondicionada con focos de sodio de alto rendimiento, insonorización y un sistema de ventilación diseñado para pasar desapercibida incluso en registros policiales. Tras semanas de investigación, los agentes detuvieron a un hombre de 39 años, acusado de un delito contra la salud pública, otro de defraudación de fluido eléctrico y un tercero de estafa. La investigación no ha aclarado públicamente qué relación tenía con la vivienda ni desde cuándo operaba la instalación. El fraude eléctrico es la seña de identidad de este tipo de cultivos: según Endesa, las plantaciones de marihuana consumen en España unos 2,2 teravatios-hora al año, equivalente al consumo anual de Sevilla. La compañía detectó 72.700 fraudes eléctricos solo en 2025, 200 diarios, y atribuye el 37% del total a plantaciones indoor. El Código Penal prevé de seis a 18 meses de cárcel cuando el enganche ilegal se destina al cultivo o tráfico de drogas, además de los delitos de estafa y contra la salud pública. La plantación ya ha sido desinstalada y la pareja puede mudarse.
