Claudine y Jean-Louis, una pareja de jubilados residente en Aveyron, lleva doce años recorriendo Francia alojándose sin coste en castillos, villas con piscina y casas señoriales. A cambio, cuidan gatos, riegan jardines y recogen el correo de propietarios ausentes. El método se llama home-sitting y la pareja lo utiliza a través de DomSitting, una plataforma francesa pensada exclusivamente para jubilados.
El intercambio, basado en un trueque sin dinero, obliga a los 'home-sitters' a presentar un certificado de antecedentes penales y un seguro de daños. Nomador, la plataforma más usada fuera del circuito de jubilados, exige además verificación de identidad y cubre siniestros hasta 50.000 euros. Antes de cada estancia se firma un contrato que prohíbe invitar a otras personas.
La pensión conjunta de Claudine y Jean-Louis ronda los 2.400 euros mensuales, un margen insuficiente para viajes frecuentes en Francia, donde la pensión media es de 1.666 euros brutos al mes. La fórmula del home-sitting les permite ahorrarse alquiler, suministros y estancia hotelera, con gastos limitados a gasolina y comida. Claudine estima un ahorro anual cercano a los 5.000 euros. El fenómeno se ha viralizado por redes sociales y cuentas de viaje que muestran cómo encadenar semanas de alojamiento gratuito en inmuebles que de otro modo serían inaccesibles.
