Una microalga hasta ahora casi desconocida, Karenia cristata, causó entre marzo de 2025 y mediados de 2026 la mayor mortandad marina registrada en Australia Meridional, con cerca de un millón de peces, aves, moluscos y mamíferos marinos muertos en una zona superior a 19.900 kilómetros cuadrados, alrededor del 30% del litoral del estado. El episodio comenzó cuando una espuma amarillenta llegó a la playa de Waitpinga y los bañistas empezaron a presentar síntomas gripales.
Un estudio publicado el 6 de julio en Nature Ecology & Evolution identificó a K. cristata como la especie responsable y concluyó que probablemente es la microalga más tóxica analizada hasta la fecha. La bióloga marina Shauna Murray, de la Universidad Tecnológica de Sídney y coautora del trabajo, explicó que es diez veces más tóxica que la siguiente microalga más venenosa estudiada. Antes de esta proliferación, la especie solo se había identificado cerca de Sudáfrica y Terranova, en Canadá, por lo que los científicos contaban con escasas referencias para anticipar su comportamiento.
Los ensayos de laboratorio mostraron que K. cristata mató a la mitad de los invertebrados estudiados incluso en concentraciones muy bajas y provocó daños similares en células de branquias de peces. La toxicidad apareció con unas 5.000 células por litro, mientras las muestras recogidas en agosto y septiembre de 2025 superaban el millón de células por litro, unas 200 veces el umbral de daño. Los investigadores subrayan que la especie crece en aguas más frías que Karenia brevis, hasta ahora considerada la más peligrosa, lo que amplía las zonas costeras con riesgo futuro.
