Un programador relata cómo un script de línea de comandos para acortar enlaces estuvo enviando durante meses URLs defectuosas que devolvían un error 404 a sus destinatarios, mientras que al pegarlas en Firefox funcionaban sin problemas. El autor había creado un acortador propio llamado "shirts linkener" y lo invocaba desde un script de shell que copiaba el resultado al portapapeles mediante wl-clipboard. Tras probar el cliente de Signal para terminal gurk, escrito en Rust, detectó que varios amigos recibían un 404 al abrir las imágenes alojadas en S3 que les enviaba.
La clave del fallo estaba en jq: la herramienta imprimía el campo short_url seguido de un salto de línea (\n). En el delimitador ANSI de nueva línea, ese carácter se traduce como la letra "j", por lo que cada enlace quedaba almacenado en el portapapeles con una j final invisible para el usuario, pero suficiente para romper la URL. La solución llegó con la opción --join-output (-j) de jq, que omite el salto de línea tras cada salida, exactamente el caso descrito en la entrada.
El artículo aprovecha para enlazar recursos sobre secuencias de escape ANSI, códigos de control y el modo de pegado entre corchetes en terminales modernos, que mitiga este tipo de problemas. La moraleja que extrae el autor es que los terminales siguen siendo un entorno donde errores mínimos producen fallos difíciles de diagnosticar, y que tropezar repetidamente con estos problemas sirve como ejercicio de aprendizaje.
