Una pequeña isla flotante cubierta de árboles ha reaparecido en el embalse Williston, en la provincia canadiense de Columbia Británica, tras haber desaparecido misteriosamente de las imágenes satelitales semanas después de su descubimiento. Este fenómeno, que ha captado la atención global, comenzó en agosto cuando navegantes grabaron un vídeo de una masa de tierra arbolada flotando en medio del lago, el mayor cuerpo de agua dulce de la provincia. Inicialmente, las autoridades de BC Hydro, la empresa estatal que gestiona el embalse y una presa cercana, dudaron de la autenticidad del clip, sospechando que podría tratarse de una creación generada por inteligencia artificial. Sin embargo, las imágenes satelitales del 21 de julio confirmaron la existencia de la isla, que mide aproximadamente 9.800 metros cuadrados, una superficie equivalente a una y media de los campos de fútbol americanos.
La intriga se intensificó cuando, en una imagen satelital del 5 de agosto, la isla había desaparecido de su ubicación original. Este suceso generó especulaciones sobre si se había hundido, desintegrado o simplemente se había desplazado. Bob Gammer, portavoz de BC Hydro, explicó a la BBC que la incertidumbre persistía hasta que nuevas evidencias permitieron localizarla. La isla fue encontrada apoyada contra la costa del brazo Ospika, a unos 30 kilómetros al noroeste de donde fue documentada inicialmente. Este hallazgo fue confirmado mediante nuevas imágenes satelitales y testimonios de pilotos de pequeñas aeronaves que volaron sobre la zona. Según una reconstrucción basada en imágenes de agosto, la isla atravesó una parte significativa del embalse en apenas 15 días, manteniéndose prácticamente intacta durante el trayecto.
El embalse Williston, que alcanza los 1.773 kilómetros cuadrados cuando está lleno, no figura en los mapas con esta nueva isla, lo que añade un elemento de sorpresa a su aparición. La explicación más plausible, según Gammer, es que la isla se formó durante años a partir de la acumulación de troncos y restos de madera en una zona protegida de la costa. Con el tiempo, estas bases de madera sirvieron como sustrato para que plantas, raíces y árboles crecieran y se entrelazaran, formando una estructura vegetal cohesiva. Este verano, el nivel del agua en el embalse alcanzó cotas no vistas desde 2012, lo que pudo haber provocado que la masa se desprendiera de la orilla y comenzara a flotar.
Este fenómeno no es único en el mundo. En el lago Chippewa, en Wisconsin (EE. UU.), existe una isla flotante conocida como el 'Forty Acre Bog', que se cree resulta de turberas que se desprenden del fondo del lago. A diferencia de una simple hoja flotante, como describió la residente local Cheryl Treland, estas estructuras son masivas y albergan vida silvestre diversa, como ranas y salamandras. En el caso de la isla de Williston, Gammer ha emitido una advertencia clara: la estructura no es estable y podría romperse. Por ello, ha instado a los navegantes a no intentar pisar la isla, destacando que, aunque es remota, su integridad física es frágil. El caso ha servido para ilustrar cómo la combinación de tecnología satelital, redes sociales y observación humana puede resolver misterios naturales en tiempo real, transformando un suceso local en un fenómeno de interés internacional.
