El economista Tyler Cowen, junto con Tim Groseclose, ha publicado en el Southern Economic Journal el artículo "A Test of the Coase Conjecture Using Prices of Electronic Books", uno de los primeros trabajos que somete a prueba empírica la conjetura de Coase sobre los bienes duraderos. El planteamiento teórico, formalizado por autores como Gul, Sonnenschein y Wilson y Fudenberg, Levine y Tirole, sostiene que un monopolista de un bien durable se ve empujado a fijar desde el primer período un precio cercano al coste marginal, porque sabe que en períodos posteriores tendrá incentivo para rebajarlo y los consumidores anticipan ese comportamiento.
Cowen y Groseclose aprovechan el mercado de los libros electrónicos como campo de pruebas: se trata de bienes duraderos, con costes marginales reducidos, reventa limitada y precios fácilmente ajustables. Utilizan los precios de las obras en dominio público como aproximación al coste marginal y comprueban que, en primer lugar, los precios no caen de forma rápida hasta ese nivel; en segundo, el mercado no se vacía en el primer período. Los precios iniciales se sitúan muy por encima del coste marginal, las ventas se prolongan a lo largo de muchos períodos y la evolución de los precios ni siquiera es monótona. Los autores descartan explicaciones como el aumento del coste marginal o la finitud de compradores, y debaten dos alternativas: la capacidad de las empresas para comprometerse a no reducir precios y el modelo de opciones externas de Board y Pycia.
El artículo repasa además la recepción académica, en la que los teóricos elogiaron la seriedad del enfoque y los empíristas consideraron las pruebas demasiado simples. El propio Cowen reconoce la coexistencia de estas reacciones y celebra la publicación del trabajo.
