El bufete Garfield AI se ha convertido en el primero del mundo autorizado y regulado por la Solicitors Regulation Authority de Reino Unido en prestar servicios jurídicos íntegramente mediante inteligencia artificial, y acaba de ganar su primer juicio. Una consultora de recursos humanos reclamaba a un cliente el impago de una deuda de 7.000 libras en un proceso celebrado el pasado 14 de mayo en el condado de Wandsworth. La IA preparó la carta inicial de reclamación, redactó las declaraciones de cuatro testigos y compiló el dosier completo para la vista oral, mientras que el abogado humano Dominic Li fue el encargado de comparecer ante el juez. Según Li, la presentación del caso resultó «clara y eficaz».
El coste total del procedimiento fue de 400 libras, una cifra muy inferior a la que habría exigido un bufete tradicional para una reclamación de esta cuantía. Philip Young, cofundador de Garfield AI, explicó que muchas deudas no se llegan a reclamar judicialmente porque los honorarios legales superan el importe adeudado, un problema que este tipo de herramientas podría revertir. Garfield AI se especializa en reclamaciones de hasta 10.000 libras. El caso contrasta con otros episodios recientes en España, como las sanciones a abogados en Canarias y Galicia por presentar ante los tribunales hasta 48 sentencias inventadas por sistemas de IA.
