Una cámara de código abierto que demuestra criptográficamente que una fotografía fue capturada por un sensor y no generada por inteligencia artificial. El proyecto, desarrollado por María Benavente y Alex Hornstein durante una estancia en el Recurse Center, incrusta una firma invisible en los píxeles de la imagen mediante esteganografía, de modo que la firma sobrevive a la compresión y al redimensionado.
La clave privada que firma cada foto se almacena en un chip criptográfico ATECC608 soldado por los autores; una vez generada, nunca sale del componente y, si se manipula, el chip se autobloquea. El sistema firma un hash perceptual de la imagen (pHash) y lo reparte por toda la foto mediante una marca en el dominio de la frecuencia (DWT + DCT), capaz de resistir compresiones tipo WhatsApp y de detectar ediciones de contenido.
El texto compara el enfoque con Apple Reference Image, presentado por la compañía como un mecanismo para acreditar criptográficamente el origen de una foto. Mientras Apple guarda la firma en un «negativo digital» dentro de Private Cloud Compute, el proyecto open source la integra en los propios píxeles. Benavente critica que Apple no emplee el estándar abierto C2PA, ya adoptado por Nikon, Sony, Leica y Adobe, y que la raíz de confianza permanezca en su infraestructura.
El artículo reconoce que ninguna de las soluciones actuales —Proof of Capture, Apple Reference Image ni C2PA— cierra el problema: un ataque de pantalla, fotografiar un monitor que muestra una imagen sintética, sigue produciendo una foto firmada de un contenido falso. El montaje puede replicarse por menos de 100 dólares.
