El historiador Tom Licence, profesor de la Universidad de East Anglia, sostiene que la conquista normanda de Inglaterra no fue únicamente una disputa dinástica por la corona, sino también un episodio de la lucha europea entre el papa Alejandro II y el antipapa Honorio II. Su argumento se apoya en dos extractos de una carta perdida de Alejandro II conservados en una recopilación medieval de derecho canónico del Vaticano, en los que el pontífice describe una Inglaterra que, tras ser protegida por San Pedro, fue apartada del camino de la verdad por personas inflamadas de orgullo satánico. Licence vincula ese lenguaje con la retórica usada contra los seguidores de Honorio y concluye que la postura de Harold II ante el cisma le costó el respaldo de Roma y facilitó la causa de Guillermo de Normandía, que pudo presentar su invasión como una guerra justa. El historiador David Fergusson, de la Universidad de Cambridge, y el medievalista Rory Naismith, también de Cambridge, avalan la relevancia de la fuente y subrayan que 1066 debe entenderse dentro de las tensiones entre Iglesia y monarquía que recorrían la Europa del siglo XI. El Concilio de Mantua de 1064 ya había fallado a favor de Alejandro II frente a las presiones del Sacro Imperio Romano Germánico, lo que refuerza la autonomía papal y enmarca el apoyo pontificio a Guillermo, simbolizado en el gonfalón papal asociado a la conquista.
