Un redactor de WIRED probó el sistema Anker Solix E10, una batería doméstica inteligente con dos módulos y una estación de conexión, instalada en su vivienda de Kansas City construida en 1906, de más de 2.000 pies cuadrados, donde su factura de septiembre alcanzó los 372 dólares. La compañía eléctrica Evergy aplica una tarifa por tiempo de uso con penalizaciones que eleva el coste del kilovatio-hora hasta 36 centavos en las tardes de verano, frente a los 2 centavos nocturnos en invierno; ciudades como Denver, Phoenix y muchas de California aplican esquemas similares. El sistema, basado en baterías de fosfato de hierro y litio con capacidad de 12 kWh, se cargó con 440 kWh en horario súper valle y solo 21 kWh se consumieron en periodo punta. En mayo, el gasto fue de 102 dólares frente a los 185 que habría supuesto una tarifa plana, y la factura de junio se estima en 156 dólares, unos 75 menos que el año anterior, o 200 menos al extrapolar a la mayor superficie. Con dos paneles solares de 440 W que generan 25 kWh mensuales —ahorro de casi 7 dólares—, e instalación profesional de unas cuatro horas, el equipo cuesta desde 4.000 dólares en su versión básica y hasta 19.200 en la configuración más completa, con amortización estimada en cinco años.
